13 de mayo de 2014

Seoul. Day 2.

Antiques Street at Itaewon


El segundo día en Seúl vi cómo los vendedores de antigüedades levantaban la verja. Literalmente. Tras desayunar mi bagel con Philadelphia me dirigí a la calle de las tiendas de antigüedades que había descubierto por casualidad en Itaewon el día anterior. Hay absolutamente de todo, separado por esa barrera que difícilmente distingue la antigüedad del trasto. Lámparas, sillas, taburetes. Recipientes, jarrones y botes de cristal que otrora contuvieron ungüentos de lo más dispar. Regaderas, cajas y hasta micrófonos ante los cuales te imaginas a Frankie cantando 'My Way'. Me entraron ganas de comprarlo todo y al final salí con las manos vacías. Nada cabía en mi maleta y hacer un envío especial a China puede convertirse en toda una aventura. Una pena.

Y de aquí a otro de los cuatro palacios que alberga Seúl. Impresionante y enorme. Un jardín secreto y otro palacio convertido en zoo y reconvertido de nuevo en palacio. Me perdí por las callejuelas de la aldea hanok de Bukchon. Buscaba un restaurante de comida coreana que nunca encontré y terminé en un italiano que siempre es una apuesta segura.

Gyeongbokgung Palace


Después al templo de Jogye. El patio tenía un tejado temporal construido con miles de farolillos de colores porque Buda iba a estar de cumpleaños. Y aquí se pone a llover y consigo un paraguas con vista panorámica.

Lanterns at Jogye temple


La próxima parada: la enorme y moderna plaza de Dongdaemun en la que todo el protagonismo se lo lleva el edificio de la arquitecta estrella Zaha Hadid. Al otro lado de la calle se suceden centros comerciales donde se puede encontrar cualquier prenda de ropa, toda de marcas locales. Parece ser que aquí se vienen a aprovisionar una gran parte de los minoristas de la capital. Es como un mercadillo gigante.

Dongdaemun Plaza


No os asustéis y no me he puesto enferma. Pero todavía no he comprado nada. Me estoy conteniendo.

Gyeongbokgung Palace


In my second day at Seoul I saw how the antiques vendors lift the grille. Literally. After having my bagel with Philadelphia for breakfast. I set out for the antiques street which I had discovered by chance at Itaewon the day before. There's absolutely everything, separated by that barrier which hardly distinguishes collectible from junk. Lamps, chair, stools. Containers, vases and glass jars which once had inside the most disparate unguents. Watering cans, boxes and even microphones in front of which you can imagine Frankie singing 'My Way'. I happened to feel like buying everything and I ended up with my hands empty. Nothing could fit inside my suitcase and try a special shipment to China could become into an adventure. What a shame!

And from here to other of the four palaces in Seoul. Astonishing and huge. A secret garden and another palace turned into a zoo and re-turned into a palace again. I got lost in the alleys at Buckchon hanok village. I was looking for a korean restaurant that I never found and I ended up at an Italian trattoria, which always is a safe bet.

After that I headed to Jogye temple. The courtyard had a temporary roof made with thousands of colorful lanterns because it was going to be Budha's birthday. It started to rain and I got an umbrella with panoramic views.

Next stop: the enourmous and modern Dongdaemun plaza where all the protagonism goes for the building by the star architect Zaha Hadid. At the other side of the avenue, there are many shopping malls where you can find any piece of clothes, by local brands. It seems that a big part of the Seoul's reatilers come here to get supply. It's like a gigantic market.

Don't be scared and I haven't got sick. But I haven't bought anything yet. I'm restraining myself.

Antiques Street at Itaewon

Jogye Temple

Gyeongbokgung Palace


Credits: T-shirt (Oysho SS 2014), skirt (Zara FW 2013), shoes (Adidas Originals Stan Smith), bag (Céline), sunnies (Pull & Bear).

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