La Última Tentación de Eva

Novedades, la búsqueda del must have perfecto, curiosidades... todo sobre las tendencias en moda femenina. Cualquier cosa puede convertirse en una tentación.

24 de julio de 2014

Summer is... dancing like your folks

hasta que tus oídos no soportan una cumbia más.



Verano es verbena. No hay parroquia de Galicia que no tenga al menos una. Creo que si nos proponemos recorrernos Galicia a golpe de verbena veraniega durante julio y agosto no nos llegarían los días para poder bailar un pasodoble en cada una de ellas. Somos expertos en este tipo de conciertos al aire libre y tenemos orquestas con clubes de fans y tarifas de muchos miles de euros por actuación. Pero a mí estas macro-verbenas no me hacen mucha gracia porque no cabe ni un alfiler y la opción de mover la cadera a ritmo de merengue y dar la vuelta del pasodoble son imposibles sin previamente pisar a la pareja vecina.

Yo soy de verbenas más íntimas en las que los decibelios no hacen vibrar los cristales de las ventanas de las casas cercanas. A la verbena se va a bailar, pero hay otros animales de verbena que prefieren la hidratación continuada a base de cubalibre y Estrella Galicia. Quienes son capaces de bailar salsa con la copa en la mano son unos profesionales y todavía no he visto la versión con el tango. ¡Ay, siempre he querido aprender bailar tango! Mi padre intentó enseñarme, pero él es mejor bailarín que yo. Digamos que lleva más horas de verbena encima. Hace años que se doctoró en verbenas.

A esta cita musical es mejor ir con pareja (o buscarla in situ) o, de lo contrario, terminarás en la barra bajo el toldo abrazado a un botellín de Estrella. En Galicia todos los bares de verbena constan de barra y toldo; este último por si llueve. Yo siempre he ido a hidratarme al bar de Chelo. Es un must.

Las mejores verbenas son en un campo de hierba, donde previamente han estado pastando vacas, ovejas y cabras. Gracias a la comisión de fiestas por preocuparse de no dejar rastro de los regalitos de estos rumiantes en forma de caquita. Prado y verbena van de la mano. Algunas osadas se plantan en tacones. Creo que mi madre llevaba tacones a la verbena... y todas las madres de su generación hasta que aprendieron a verse con zapato plano y descubrieron que al día siguiente no les dolían los pies y no tenían que eliminar los restos de tierra y hierba del tacón. Y qué sería de nosotros sin nuestras cazadoras vaqueras que lo mismo las usábamos para abrigarnos del viento de nordeste como para sentarnos en la hierba. Ese verde se incrustaba en el denim para todo el verano.

Esas verbenas íntimas se pasan a golpe de pasodoble, merengue y cumbia. Perdonadme amigos colombianos, pero creo que nunca he entendido la cumbia y mis piernas y cadera siguen el ritmo pero no la disfrutan. Yo no sé si es cuestión de mi cerebro o simplemente que en Galicia tenemos sobredosis de cambias cada verano. Cada orquesta es capaz de tocar diez cambias como mínimo y eso no hay esqueleto que lo aguante en tierras norteñas.

¡A bailar, a pesar de la cumbia!


Imagen: larevistadecanarias.com

22 de julio de 2014

De alpargatas, circulación sanguínea, el poder del guiri y la dieta del marisco

10 cosas de verano para 2 semanas de hacer nada.

El verano se ha terminado para mí. No es que me vaya a mudar a la Antártida ni nada parecido y aún encima no saldré de este Shanghai de 35 grados de media para todo el mes de agosto. Pero mi verano ha llegado a su fin. Ha sido corto pero intenso y creo que me he detenido en varios de los tópicos de la estación estival si veraneas en el norte del norte.

1. Nike Air

Nike Air, compañeras de viaje (Ribeira Sacra, Lugo)


Vamos con la maleta que preparé aquel veintitantos de junio. Metí unos cuantos por-si-acaso que al final me salvaron de morir de una pulmonía y pegada a un kleenex. A parte de la cazadora vaquera y la sudadera, allí coloqué mis vaqueros pitillo negros (sí, pitillos y negros) y mis recientemente adquiridas Nike Air impolutamente blancas. Pues bien, estas dos últimas piezas no me las quité de encima para poder lidiar con las máximas de 18 grados de temperatura, los chubascos ocasionales y las ráfagas de viento del norte.

2. Baños en el océano que activan la circulación

Cara petrificada post baño fresquito (Doniños, Ferrol)


El primer día que se fueron las nubes y el termómetro llegó a los 20, allí me planté yo a las doce del mediodía en Doniños. Con los pies recién puestos en la arena de lo que menos tenía ganas era de quedarme en bikini. Tras un paseo de media hora por la orilla (con la camiseta puesta) regresé a la toalla y, sin meditarlo demasiado, me zambullí en el océano. ¿Sabéis qué parte positiva tiene este clima fresquito? El contraste con el agua del mar es muy pequeño. Pues bien, no morí en el intento y todos mis catarros desaparecieron, además de reactivar la circulación sanguínea en todo mi organismo.

3. El próximo verano me inicio en el surf

Escuela de surf en Doniños (Ferrol)


Yo normalmente no hago propósitos de año nuevo. Soy más de propósitos de verano que, por supuesto, tampoco cumplo. Siempre me prometo que en vez de cañas tomaré más zumos y que quiero aprender a hacer surf. Al final termino cada día tomando una caña en el chiringuito de Doniños, O Alpendre, mientras contemplo a los más veteranos y a los más jóvenes cabalgar las olas con tablas desgastadas por el sol y el salitre. El próximo verano me apunto a las clases.

4. Las vistas

Doniños des Monte Ventoso (Ferrol)


Pues a falta de poder tumbarse a la bartola sin terminar rebozado cual croquetilla o recibir un masaje linfático a base de granos de arena que parecen balas, allá en el norte del norte tenemos unas vistas y unos paisajes que el día que Hollywood los descubra de verdad... Bueno, a lo mejor no es tan bueno dar demasiados detalles, no vaya a ser que se masifique y tengamos que pedir vez para la tumbona (por cierto, ahora no tenemos de esos artilugios de lugares jet-set y se va a la playa a clavarse las costillas en la arena).

5. Juegos de niños

Areoura (Cangas de Foz)


No hay verano sin freesbie, sin partida de palas, sin balón hinchable de Nivea y sin castillos de arena. Me encanta eso de convertirme en el arquitecto del arenal, pero si lo hago yo sola me van a tomar por loca. Así que aprovecho el momento de ejerzo-de-tía-guay, me entretengo con los sobris y, de paso, me hago mi castillito.

6. La comida

Arroz caldoso de 10 en A Cofradía (Rinlo, Ribadeo)



Los gallegos no entendemos unas vacaciones o una fiesta sin comida y éstas no han podido ser menos. Desde el día uno empecé mi dieta a base de pescado y marisco. Por fin probé el arroz caldos o de bogavante de A Cofradía en el Porto de Rinlo. Un manjar delicioso y con vistas. La visita al mercado de pescado se está convirtiendo en algo habitual para inaugurar las vacaciones en Galicia. Centollas, nécoras, percebes, bonito, sardinas, merluza... y no sigo porque se me hace la boca agua de nuevo, a pesar de que todavía tengo unas cuantas reservas en mi organismo. Pero ahora toca esperar otros 6 meses hasta la próxima ingesta.

7. Alpargatas

Zapatilleando en San Pedro (Cangas de Foz)


Yo creo que fue el estar buscando las Rivieras del regalo de cumple de mi padre, pues me entró la fiebre alpargatera. Rescaté un par de color azul marino olvidado en el armario (de esas del suelo de esparto). Después se me antojaron las de color negro (por aquello de contemplar todas las combinaciones posibles en mi armario). Me fui al mercadillo a Burela. La abundancia sigue siendo la misma que hace años, pero me entristeció bastante no encontrar en un solo puesto de calzado mis buscadas alpargatas. En su lugar, muchos metros cuadrados de plástico chino para calzar en nuestros pies. Hay cosas que nunca deberían salir de los bazares chinos. No desistí en mi exploración alpargatera y, como no, las encontré en una zapatería, sí, de esas con doble escaparate en la que la dependienta todavía se esfuerza por intentar vender algo. En la oficina me miran a los pies porque llevo algo que no está hecho de plásticos... ellos no entienden... y aún encima, producto español. ¡Chúpate esa!

8. Los conciertos de los amigos

Grampoder actuando en Vrao! (Foz)


Era una deuda pendiente con Grampoder. En Navidad me perdí su concierto en Ferrol porque esas vacaciones se pasaron a golpe de calendario de hoja de cálculo. Martiño ha sido compañero de horas y horas de clase entre literaturas varias y prácticas de radio. Si no conocéis a Martin Wu y a Le Roi y su pop-rock de alpendre (o como ellos se autodefinen: "Hacemos rock portátil, pop campestre, folk psicodélico, hardcore comeflores."). El concierto se pasó volando y ahora me he quedado con el mono de más. A ver si os dais una vuelta por estas tierras lejanas. 

Grampoder fueron los primeros en inaugurar el cartel de Vraó!, el festival organizado el 11 y 12 de julio en Foz por un grupo de jóvenes con ganas de hacer las cosas muy muy bien. Trabajaron mucho y no descuidaron ni un solo detalle. Llegué tarde y me quedé sin una sola pieza del merchandising. Espero que se repita el año que viene, porque citas musicales como esta son más que bienvenidas. ¡Enhorabuena!

9. Las cañas con los amigos

Tapeo en A Maseira (Foz). Prometo que el contenido de las jarras de cerveza es Estrella Galicia.

Este sí ha sido el deporte más practicado. No sé si os lo he dicho alguna vez, pero es que en China no hay bares. A ver, sí hay bares de postureo pero en ninguno te ponen una caña seguida de una bandeja llena de pinchos de tortilla mientras te lees la prensa del día. Pues eso, que con mis amigos he quedado en los bares. He tomado cañas, vinos, pinchos de tortilla, pimientos de Padrón y muchas tapas de pulpo. Hablando de pulpo... también premié a mis papilas gustativas con recuerdos convertidos en realidad. El pulpo de A Maseira (Foz) sigue estando igual de bueno que la primera vez que lo tomé; entonces tenía unos once años. ¡Bravo, Reme!

10. La llegada del guirismo

Homenaje al guirismo. Andrea con sandalias Adidas Originals; yo con sandalias Birkenstock (una acera de A Coruña)


Llevábamos un año buscando este momento. Mi penúltimo día en Galicia salí a cenar con mi hermana pequeña por Coruña para celebrar su último día de exámenes (vaia o demo con todo!) y despedirnos por una temporada porque yo volveré con Santa Claus. En realidad ni siquiera nos pusimos de acuerdo. Pero yo llevaba mis Birks negras y ella casi estrenaba sus Adidas piscineras. Una foto en Instagram inmortalizó el momento y desde ese 16 de julio (Felicidades atrasadas a todas las Carmen y demás derivados) hemos decidido bautizarlo como el día del guirismo y rendir homenaje a todos esos turistas de sandalia y calcetín que nos hemos hartado de criticar hasta la saciedad.

A la mayoría todavía os queda mucho verano por delante. Disfrutadlo, sed felices y al agua, patos.

Doniños desde O Alpendre (Ferrol)

San Pedro (Cangas de Foz)

Porto de Rinlo (Ribadeo)

Os Xuncos (Cangas de Foz)

Riosmar (Cangas de Foz)

Porto de Burela

Créditos: Look 1: Vaqueros Acne Studios + Zapatillas Nike Air. 
            Look 2: Camisa lino Zara TRF + Bermudas denim American Eagle + Shopping Bag Zara                   Home + Alpargatas de mercadillo. 
           Look 3: Blazer Zara + Vaqueros boyfriend Pull & Bear + Blusa Sandro + Alpargatas de mercadillo + Bolso Trío Céline + Gafas Zara.


P.S. I'm very sorry there is no English version for this post.

17 de julio de 2014

Summer is... La Merienda



El momento de la merienda es el más esperado, después de pasarse más de una hora en el agua, cuando somos niños. Lo ponemos en el puesto número 2 de prioridades playiles porque:

1.       Hemos almorzado entre la 1 y 2 de la tarde más o menos, pero nuestras madres nos obligan a guardar las 3 HORAS DE DIGESTIÓN antes de mojar la punta del pie.
2.       Entonces es cuando ya estamos preparados para mojarnos y remojarnos tras varios intentos fallidos de adelantar el reloj de mamá o decirle que nuestro amigo del alma ya se ha bañado y terminó de comer a las tres de la tarde. No cuela.
3.       Si sumamos las tres horas de espera tras el almuerzo más una hora como mínimo en el agua, el resultado es un hambre canina.

Así que estamos más que listos para engullir ese bendito bocadillo. El vacío en el estómago es tal que repele todo tipo de alimentos más saludables como un plátano, un zumo, melón, etc. A mí lo que me pedía el cuerpo entonces era un buen bocadillo, tipo flauta, en pan de baguette o algo similar. Mi favorito era el de chorizo, seguido del de chocolate y del de Nocilla. Cuando mi madre me ponía jamón cocido… era una sosez de bocata.

Los años nos cohíben y dejamos de meter el bocata en la mochila de la playa. A mí me tocó salvarme por algún tiempo más porque mi hermana Andrea todavía estaba en edad de merienda y siempre le sobraba la mitad.

Pero ahora no hay forma de hacerse con el bocadillo ajeno… o sí. Si estás en una playa tremendamente desierta, olvídate. Lo único que tomarás son algas bien saladitas, así que recomiendo un buen acopio de agua. ¡Ojo!, la semana pasada me encontré con un profesional del chiringuito que a falta de barra al borde de la arena (el bar más cercano estaba a 15 o 20 minutos andando), se sacó de la neverita un tercio de Estrella Galicia después de repartir la merienda a sus descendientes. Yo me dije: de mayor quiero ser como él.

Si la playa se encuentra en lugares civilizados las probabilidades de la existencia de un chiringuito aumentan y el aperitivo de la tarde está asegurado. La oferta de sándwiches y bocadillos ya depende de lo avispados que sean los dueños del local. El chiringuito de la playa de Doniños (Ferrol) solía incluir en su menú el bocadillo de Nocilla. Todo un detalle.

Si vais con los peques, probablemente a alguno le sobre medio bocata y ahí está vuestra oportunidad para no morir del hambre. Bon apetit!

P.S. No me atrevo a daros ningún consejo sobre cómo saltarse las tres horas de digestión. Todo depende de cuánto apego le tengáis a esas manías de madre que guardamos en el cajón de grandes recuerdos de nuestra infancia.





When we’re kids, after spending more than one hour playing in the sea, the most waited for moment is la merienda (an afternoon snack which usually consists on a sandwich made of baguette bread). We classify it on the second position of the list of beachy priorities because:

1.       We’ve had lunch between 1 or 2 pm more or less, but our moms make us to wait for 3 HOURS TO LET THE LUNCH GO DOWN before get the toes wet.
2.       Then it’s when we’re ready for getting soaked and steeped in the water after several failed attempts of setting mom’s watch forward or lied to her about your best friend just went to the sea and ended with lunch at three o’clock. She never believes us.
3.       Three hours of waiting after lunch plus at least one hour inside the water equals canine starvation.

So we’re more than ready for gulping that blessed baguette. There is such hole in the stomach that repels any type of healthy food like a banana, some juice, melon, etc. What my body was desiring on that time was a real bocadillo, like a flute, in baguette bread or something similar. My first favorite had chorizo inside, followed by chocolate piece and Nocilla (the Spanish Nutella). When mom filled it with cooked ham slices… that was boring sandwich.

Time inhibit us and we stop to put la merienda into the beach backpack. I skipped this phase for a while ‘cause my sister Andrea was still too little so she used to carry the afternoon snack and there was half left in the end.

But now there is no way of appropriating of other people’s sandwiches… or there is. If you happen to be at a totally deserted beach, forget about it. The only thing you can get is some very salty seaweed, so I really recommend to supply with enough water. Watch out this! Last week I found a real beach bar pro who was missing the bar on the sand (the closest one was a 15 or 20 minute walk), so he took out of the cooler a bottle of Estrella Galicia beer after giving the afternoon snack to his descendants. I told myself: when grown-up I wanna be like him.

If beach happens to be in a more civilized place the probabilities of finding a beach bar increase and the afternoon snack is guarantee. Sandwiches and bocadillos offer depends on how much bright the owners are. Doniños beach bar (Ferrol, Spain) used to include in its menu the Nocilla sandwich. A very nice touch.

If you go with kids, most probably is that some of them don’t eat the whole thing and there is your chance to not starve to death. Bon apetit!

P.S. I don’t dare give any advice about how to skip those three hours of after-lunch digestion process. Everything depends on how much closeness to those mom’s infatuations which we keep inside the drawer of big memories from our childhood.


Pictures: Pinterest.

14 de julio de 2014

The Story of Dad's Shoes



Normalmente no hablo de moda masculina. Pero esta vez estoy obligada. Se trata de papá y el más fabuloso y mejor calzado que recuerdo, Rivieras. Mi padre las llevó durante años los fines de semana o para bajar a la ribera y coger los erizos de mar más fantásticos, percebes, lapas y percebes, pero el salitre las terminó arruinando. Me refiero a esa especie de mocasines con la suela de goma y la parte superior de lona que fueron tan populares durante los años 70 (y antes) en España en cada esquina de la playa que se terciase y en cada pueblo costero.
Han vuelto, gracias a Rivieras Leisure Shoes, la marca creada por dos parisinos en 2009. Las descubrí en Seúl el pasado mes de abril, en la tienda multimarca A-Land en el distrito de Itaewon. Estaba tan emocionada. Y de repente una imagen de mi padre con camisa de manga corta, pantalones de algodón y esas zapatillas invadió mi mente. Las busqué en Google y aquí está la pequeña historia de las zapatillas españolas que ahora son francesas y hechas en España. Podéis leer más sobre ellas aquí.
El resto de esta idea que estoy a punto de contaros creció en mi cerebro en pocos segundos. Esas zapatillas iban a ser el regalo de cumpleaños de papá. Consulté con mis dos hermanas el hecho de gastar más de 60 euros en unos zapatos de lona. María también se emocionó con la idea. Andrea necesitó una breve explicación sobre esta tendencia antigua/retro, porque todavía no había nacido cuando papá usaba Rivieras. Nos pusimos de acuerdo y elegimos el modelo. A la vez, requerimos ayuda de nuestra madre para comprobar el número exacto que calza nuestro padre. Y ahora la caja está preparada para su cumpleaños.
Puede que penséis que me he vuelto loca porque estoy revelando una sorpresa al publicarla a través del sistema de las redes sociales. Lo que pasa es que soy un poco impaciente y a priori no hay ningún riesgo, porque el único rastro de actividad de mi padre en internet es una cuenta de correo que nunca revisa.
Y ahora es el momento para que me contéis sobre vuestros recuerdos de esas zapatillas Rivieras. 

I don’t usually talk about man fashion. But this time it’s a must. It’s Dad and one of the best and great shoes I ever remember, Rivieras. My Dad wore them for years on weekends or to go to the shore (ribera for Spanish) and collect the most gorgeous urchins, barnacles, limpets and winkles, but the salty water ended to ruin them. I’m talking about those kind of loafers with rubber sole and upper made of canvas that were so popular during the 70’s (and before) in Spain at every beach corner and every sea village.
They’re back now thanked to Rivieras Leisure Shoes, the brand created by two Parisian guys in 2009.In April I discovered these Rivieras in Seoul, exactly at the A-Land multi-brand store in Itaewon. I felt so thrilled. And suddenly an image of my Dad wearing a short-sleeved shirt with cotton trousers and those shoes was occupying all my brain. I googled them and here it is how I discovered the little story of the Spanish shoes that now are French but made in Spain. You can read about them here.
The rest of the idea that I’m up to tell you was created in my mind just in a few seconds. Those shoes were going to be my Dad’s birthday gift. I checked with my two sisters about spending more than 60 € in a pair of canvas shoes. María was also thrilled about the idea. Andrea needed to get a brief explanation about this old/retro trend, because she hadn’t been born yet when Dad used to wear Rivieras. We all agreed and selected the style. At the same time, we had Mom checking the exact size of Dad’s feet. And now the box is ready for his birthday.
You may think I go crazy because I’m going to reveal a surprise published on the social network system. The thing is that I’m a little impatient and a priori there is no risk ‘cause the only trace of activity that Dad has on the internet is an e-mail address that he never checks.
And now it’s time for you to tell me about you memories on these Rivieras shoes.

10 de julio de 2014

Summer is... The Competition for the Whitest Butt




¿De pequeños os medíais con vuestros amigos el grado de moreno alcanzado cada semana que avanzaba el verano? Yo sí. Pero teniendo en cuenta mis rasgos rubios y ojos azules, es obvio que nunca he ganado esta competición por ver quién tenía el culo más blanco o, lo que es lo mismo, la marca del bañador más destacada.

Los primeros años de infancia la parte del cuerpo que se pone más morena es la espalda. La razón: pues que te pasas el verano haciendo las prácticas de arquitecto y albañil de castillos de arena. La posición en cuclillas (al más puro estilo oriental y sobre la que ahora no logro sostenerme más de medio minuto) sustituye a la de tumbado en la toalla porque ésta es súper aburrida y de mayores. Por el contrario, tu barriga no ve el sol porque es la barrera corporal que te separa de esos muros arenosos.

Llegamos a esa etapa del postureo y aquí empieza la verdadera competición. Nuestras tardes en la playa se remiten a hacer una barbacoa de nosotros mismos: vuelta y vuelta. Además, pasamos menos tiempo en el agua porque todo lo que nos interesa ocurre en la arena. El niño mono que es la primera vez que veranea en el pueblo. El chico mayor que ya está en el instituto y que está como un queso. La revista Súper Pop que nos vamos pasando de toalla en toalla (supongo que ahora se pasan la Cuore, ¿no?). Y mil aventuras más. Incluso, somos así de inconscientes y no nos aplicamos la cantidad ni el factor adecuados de protector solar. Tengo que decir que me siento orgullosa de no practicar esto último porque siempre he tenido pánico a quemarme con el sol.

Finalmente vamos madurando y lo de la marca del traje de baño importa pero cada vez menos. La cuestión es que no importa en la víspera del primer día de playa del verano. Pero, ¡oh, problema! Te plantas en la arena, te quedas en bikini y, de repente, te das cuenta de que los rayos de sol rebotan más en tu piel que en la arena de lo blanca que está. Entonces, sólo quieres taparte con la toalla, el sombrero (a poder ser con el ala más ancha del mundo) y las gafas de sol más enormes. Pero como has madurado, esta histeria de una tarde se te pasa. No vas a conseguir el moreno de diez años atrás porque no tienes tiempo para estar la mitad del día viendo las horas pasar desde la arena.

Ahora, cada verano busco la crema solar que más me conviene y acabo de subir el grado de protección de 30 a 50 porque le tengo pánico a esos rayos de sol de Shanghai que parece que no están pero queman a través de ese cielo gris. Os aconsejo otra vez extremar la precaución con nuestro amigo Lorenzo y aplicar la loción solar todas las veces que sea necesario. Siempre mejor de más que de menos.



When you were kids, did you pit with your friends the tanning scale every week summer moved forward? I did. However, bearing in mind my blond features and blue eyes, it's obvious that I've never won this competition about who got the whitest butt or, which is the same, who had the most noted swimsuit mark.

First years of childhood the part of the body that gets more tanned is our back. The reason: you spend the whole summer as an architect intern and builder of sand castles. Squatting position (following the purest Eastern style and which now I'm not able to stand for more than 30 seconds) replaces laying position on the towel because the latter is super boring and adults stuff. On the other hand, your belly does not see the sun 'cause it's the body barrier which separates you from those sandy walls

We arrive at that period of posing and it's here where the real competition starts. Our afternoons at the beach adhere to make a BBQ of ourselves: turn and turn, over and over. Furthermore, we spend less time in the water because all our interests happen at the beach sand. The cute guy who summers in town for his first time. The senior who already goes to high school and is dishy. The Super Pop issue which we are borrowing from one towel to the next one (I guess nowadays they read 'Cuore' magazine, don't they?). And thousands of more adventures. Even we are such irresponsible that we do not apply enough sunscreen nor the appropriate SPF. I have to say that I feel very proud of my persona about never practicing the latter 'cause I've always panicked with getting burnt due to sun exposure.

Finally we are getting more mature and swimsuit mark is less and less important. The thing is that I don't care on the first-day-of-beach's eve in summer. But, oh we got a problem! You set down on the sand wearing your bikini and, suddenly, you realize that sun rays bounce off more from your skin than from the sand because the former is too white. Then you only want to wrapped into your towel, put your hat on (if possible, with the widest brim in the world) and the most enormous sunnies. However, 'cause you've matured, this one-afternoon hysteria vanishes. You're not gonna get the tanning of ten years ago as if you don't have time to spend half day looking at the watch while lying on the sand.

Nowadays, every summer I look for the most suitable sunscreen for me and I've just upgrade the SPF from 30 to 50 'cause I panic with those sun rays in Shanghai which seem non-present but they burn through that grey sky. Again I advise you to take precautions with our friend Sol and apply sun cream as many times as necessary. It's better to exceed than to stay short.


Pictures: Pinterest.

7 de julio de 2014

The New Loewe

and the 3 reasons 'cause I like it.



A mí me gustan los cambios cuando es para bien. Y Loewe ha dado el paso con todas las letras. Bueno, el nombre no lo ha cambiado; ni falta que hace. A este tipo de cambios siempre le salen enemigos. Pero yo espero que se quede en la abuelita del barrio de Salamanca de Madrid en cuya casa colecciona bolsos de la casa madrileña y que le da no sé qué que las L's entrelazadas de toda la vida ahora parezcan tan raras; o a esa señora de Bilbao que ya no encuentra la falda de napa como aquella que se había comprado en los años 80. No tengo nada en contra de la tercera edad ni tampoco en contra de los gustos de nuestros padres, pero hay que renovarse o morir. Loewe parece que lo tiene claro (o sus jefes jefísimos de LVMH) y yo apruebo los cambios porque:



1. Jonathan Anderson es savia nueva y más que nueva, ya que el diseñador norirlandés (que todavía cumple este año los 30) ya nos lleva mostrando sus creaciones a través de la marca con su mismo nombre, creaciones geniales en la mayoría de los casos y con espíritu joven, como él. Aquí Loewe y LVMH han estado más que acertados. Las nuevas generaciones llevan tiempo llamando a la puerta y ellas serán los clientes fijos del futuro. Stuart Vevers relanzó Loewe con sus colecciones de pret-â-porter y nuevos diseños de bolsos. Se ha ido a Coach y qué mejor oportunidad que relevarlo con un casi-junior.



2. La nueva imagen es más sencilla, limpia y minimalista, acorde con los tiempos que corren. Y ya sabéis que yo soy la primera defensora de esta corriente. Las L's del logo han adelgazado y la tipografía del nombre de la marca se ha estilizado, todo libre de adornos.



3. La colección masculina para primavera 2015 rompe con mucho de lo anterior. Es más ligera. La piel se concentra sobre todo en los accesorios como bolsos y calzado y con la ropa Anderson se explaya a base de todos esos tejidos que nos recuerdan a verano. Es la primera colección del nuevo director creativo para Loewe llena de menciones al mar y a la vida costera.

Yo me he enamorado del todo. ¿Y vosotros?



I like changes when they are positive. And Loewe has taken the step totally. Well, the name hasn't changed; and there's no need. These type of changes always get their enemies. But I hope that they stop with the grandma from Barrio de Salamanca in Madrid who collects handbags of the Madrid maison at home and who thinks that the logo with the interweaved L's is a little bit weird; or that woman from Bilbao who's not able to find a napa skirt like that one she bought in the 80's. I don't have any problem with the elderly nor with the likes and dislikes of our parents, but or you renew or you die. Loewe seems to see it very clear (or their super bosses at LVMH) and I approve the changes 'cause:

1. Jonathan Anderson is a new vitality and more than new, 'cause the Northern Irish designer (who still turns 30 this year) has been already showing his collections under the brand of his own name, brilliant creations in most of the cases and with young mood, like him. Here Loewe and LVMH are more than correct. New generations have been knocking at door for a while and they will be the permanent customers in future. Stuart Vevers relaunched Loewe with his pret-â-porter collections and new handbags designs. He's gone to Coach and what a great oportunity like replacing him with a quasi-junior.

2. The new image is more simple, clean and minimalist, according to current time. And you already know that I'm the first advocate of this trend. The logo L's have slimed down and the brand's name typography has get stylized, all free of decorations.

3. Spring 2015 men's collection breaks with anything behind. It's lighter. Leather focuses basically on accessories as bags and footwear and with clothes Anderson expands on thanks to all those fabrics that recall summer. It's the first collection by the new Loewe's creative director, full of references to the sea and coastal life.

I've totally fallen for it. What about you?











Images: Loewe and Vogue.es.

3 de julio de 2014

Summer is... Beach and Sea




Despertarse por la mañana escuchando  el ruido de las olas y respirando la brisa marina con aroma a puro salitre es el verano para mí. He crecido junto al mar y no puedo concebirlo de otra manera. La verdad es que tuve muchos veranos así en la costa gallega del Cantábrico, hasta que empecé la universidad y llegaron las prácticas de verano y demás obligaciones. Entonces fue cuando aprendí a aprovechar cada hora de sol al máximo. La bicicleta se convirtió en mi mejor aliada para llegar a la playa más cercana en diez minutos y darme el gran baño. Pero no dejé que estas visitas fugaces se convirtiesen en costumbre, sino que las tardes en la playa con amigos, en familia o con una buena novela y música continúan siendo el centro del verano.

La estación estival es mar y playa y sol. Estos tres elementos me convierten en una persona nueva. Las contracturas y dolores de espalda acumulados durante horas y horas delante del ordenador desaparecen gracias a los baños de sol y a las sesiones de natación en el océano. Sí, aprendí a nadar en el mar, sola, sin  monitor, sin clases y, por lo tanto, sin técnica alguna. Algo tiene que ver que muchas playas del Cantábrico te permiten continuar haciendo pie y tener la sensación de que estás lejísimos de la toalla. Si a eso le sumas que los arenales no están masificados y puedes explayarte de un extremo al otro sin preocuparte de que vayas a rozar con la rodilla de tu vecino de baño, mejor que mejor. Y lo mejor de todo es que para tu madre el agua casi siempre está fresca y te vigila desde muy lejos porque en la toalla  la perspectiva mejora y la opción a la tertulia gana probabilidades.

El verano es la época para el postureo, por lo menos en mi pueblo. Los mejores abdomen cultivados a base de muchas horas de gimnasio compiten por coleccionar el mayor número de miradas. El mejor bikini (y con mejor quiero decir el más caro de la boutique de lencería del pueblo) ocupa el puesto número dos en el ranking de las competiciones. Tras este, viene el bronceado, que ahora ya no tiene mérito alguno porque una  gran parte de la jungla playera hace trampa con las sesiones de solarium invernales. Una lástima.

La temporada estival ya ha dado el pistoletazo de salida y sólo nos queda cruzar los dedos y rezar para que el sol nos deslumbre todos los días y podamos disfrutar de tardes eternas sobre la arena.



Waking up in the morning listening to the noise from the waves and breathing the marine breeze with a pure saltpeter aroma is summer for me. I grew up besides the sea and I cannot understand it in other different way. The truth is that I spent lots of summers like this at the Galician coast of the Cantabrian Sea, until I went to college and summer internships and other obligations arrived. It was then when I learnt how to make the most of every hour of sun to the limit. Bicycle became my best ally to get to the closest beach in ten minutes and take a great bath. But I didn't let these fleeting visits turned into a habit, but afternoons at the beach with friends, family or with a good reading and music still are the center of summer.

Summer time is sea and beach and sun. These three elements turn me into a new persona. Muscle contractures and back pains due to lots of hours in front of the computer vanish thanks to the sun bathes and swimming sessions in the ocean. Yeah, I learned to swim in the sea, by myself, without instructor, without lessons and, therefore, without any technique. I guess that it has a little bit to do with the fact that many beaches at the Cantabrian Sea let you touch the bottom with your feet and still have the feeling that you are very far away from you towel. If in addition the sandy areas are not too crowded and you can relax from one side to the opposite one without scraping against your bath neighbor's knee, that's even better. And best of all is that for your mom water is almost always kind'a cool and she watches you very far away because on the towel the view gets better and the chances for chatting increase.

Summer is time for posing, at least in my village. The best abdomens cultivated based on many hours at the gym fight for collecting the biggest amount of gazes. The best bikini (by best I mean the most expensive one at the only lingerie/swimwear shop in town) is number two in the ranking of competitions. After this it's tanning, which now does not have any merit 'cause a big part of the beach jungle is cheating thanks to winter solarium sessions. It's a shame.

Summer time has already had the starting signal and we only need to cross fingers and pray for having the sun blinding us everyday and we'll be glad to enjoy endless afternoons on the sand.