3 de julio de 2014

Summer is... Beach and Sea




Despertarse por la mañana escuchando  el ruido de las olas y respirando la brisa marina con aroma a puro salitre es el verano para mí. He crecido junto al mar y no puedo concebirlo de otra manera. La verdad es que tuve muchos veranos así en la costa gallega del Cantábrico, hasta que empecé la universidad y llegaron las prácticas de verano y demás obligaciones. Entonces fue cuando aprendí a aprovechar cada hora de sol al máximo. La bicicleta se convirtió en mi mejor aliada para llegar a la playa más cercana en diez minutos y darme el gran baño. Pero no dejé que estas visitas fugaces se convirtiesen en costumbre, sino que las tardes en la playa con amigos, en familia o con una buena novela y música continúan siendo el centro del verano.

La estación estival es mar y playa y sol. Estos tres elementos me convierten en una persona nueva. Las contracturas y dolores de espalda acumulados durante horas y horas delante del ordenador desaparecen gracias a los baños de sol y a las sesiones de natación en el océano. Sí, aprendí a nadar en el mar, sola, sin  monitor, sin clases y, por lo tanto, sin técnica alguna. Algo tiene que ver que muchas playas del Cantábrico te permiten continuar haciendo pie y tener la sensación de que estás lejísimos de la toalla. Si a eso le sumas que los arenales no están masificados y puedes explayarte de un extremo al otro sin preocuparte de que vayas a rozar con la rodilla de tu vecino de baño, mejor que mejor. Y lo mejor de todo es que para tu madre el agua casi siempre está fresca y te vigila desde muy lejos porque en la toalla  la perspectiva mejora y la opción a la tertulia gana probabilidades.

El verano es la época para el postureo, por lo menos en mi pueblo. Los mejores abdomen cultivados a base de muchas horas de gimnasio compiten por coleccionar el mayor número de miradas. El mejor bikini (y con mejor quiero decir el más caro de la boutique de lencería del pueblo) ocupa el puesto número dos en el ranking de las competiciones. Tras este, viene el bronceado, que ahora ya no tiene mérito alguno porque una  gran parte de la jungla playera hace trampa con las sesiones de solarium invernales. Una lástima.

La temporada estival ya ha dado el pistoletazo de salida y sólo nos queda cruzar los dedos y rezar para que el sol nos deslumbre todos los días y podamos disfrutar de tardes eternas sobre la arena.



Waking up in the morning listening to the noise from the waves and breathing the marine breeze with a pure saltpeter aroma is summer for me. I grew up besides the sea and I cannot understand it in other different way. The truth is that I spent lots of summers like this at the Galician coast of the Cantabrian Sea, until I went to college and summer internships and other obligations arrived. It was then when I learnt how to make the most of every hour of sun to the limit. Bicycle became my best ally to get to the closest beach in ten minutes and take a great bath. But I didn't let these fleeting visits turned into a habit, but afternoons at the beach with friends, family or with a good reading and music still are the center of summer.

Summer time is sea and beach and sun. These three elements turn me into a new persona. Muscle contractures and back pains due to lots of hours in front of the computer vanish thanks to the sun bathes and swimming sessions in the ocean. Yeah, I learned to swim in the sea, by myself, without instructor, without lessons and, therefore, without any technique. I guess that it has a little bit to do with the fact that many beaches at the Cantabrian Sea let you touch the bottom with your feet and still have the feeling that you are very far away from you towel. If in addition the sandy areas are not too crowded and you can relax from one side to the opposite one without scraping against your bath neighbor's knee, that's even better. And best of all is that for your mom water is almost always kind'a cool and she watches you very far away because on the towel the view gets better and the chances for chatting increase.

Summer is time for posing, at least in my village. The best abdomens cultivated based on many hours at the gym fight for collecting the biggest amount of gazes. The best bikini (by best I mean the most expensive one at the only lingerie/swimwear shop in town) is number two in the ranking of competitions. After this it's tanning, which now does not have any merit 'cause a big part of the beach jungle is cheating thanks to winter solarium sessions. It's a shame.

Summer time has already had the starting signal and we only need to cross fingers and pray for having the sun blinding us everyday and we'll be glad to enjoy endless afternoons on the sand.

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