5 de julio de 2013

Verano





Verano es calma. Todo ocurre más despacio como si viviésemos dentro de una bossa nova. No importa. Los minutos pasan. Las horas pasan Y así se ha ido la mañana en la tumbona. Los mechones de pelo se mueven ante mis ojos agitados por el viento de Levante. Pero ese gesto casi automático que me llevaría a apartarlos en mi rutina diaria se ha quedado encerrado con el resto de rutinas en la maleta que nunca me llevo de vacaciones.




Verano es calor y quietud –al menos eso es lo que hemos retenido en nuestro imaginario-. El sol aprieta en mis rodillas. Cae a plomo porque es mediodía. La languidez veraniega que se ha impuesto en mi estado de ánimo sólo me permite extender el protector solar y resguardarme bajo la sombrilla, alternándolo con paseos a la piscina.


Verano es azul. Aquí el cielo es exageradamente azul; tanto, que parece sacado de un dibujo animado. He hecho unas cuantas fotografías del cielo azul porque voy a tardar en volver a verlo así. El cielo no es muy azul en Shanghai.





Verano es gazpacho y salmorejo. La comida en verano parece más colorida. Tanto calor me deja aplatanada y necesito vitamina y los alimentos más refrescantes de toda la oferta culinaria.



Verano es helado de fresa, de mora, de menta y chocolate… Me encantan esas heladerías que tienen expuesto el Pantone al completo. Hay un color que todavía no me he atrevido a probar. El azul pitufo, como el azul del verano. Mientras escribo este post, la cuenta atrás del fin de las vacaciones ya ha comenzado. Pero aún tengo tiempo de ir a comprar el helado de color azul cielo de dibujo animado. Será en mi heladería favorita, Labonata en la plaza de Chueca de Madrid.



Verano es blanco y algodón. Así es mi armario de verano. Camisetas blancas y camisas blancas, todas de algodón porque el poliéster se pega a la piel y es menos elegante.



Verano es California. Es ver una larga playa interminable y una torreta de vigilancia y socorrismo y mi mente viaja automáticamente a la Costa Oeste estadounidense. Mitch Buchannan y Pamela Anderson en su papel de vigilante de la playa ocuparon muchos veranos en la tele y aún recuerdo cuando los socorristas de la playa del pueblo estrenaron aquel salvavidas con forma de torpedo… como en ‘Baywatch’. ¡Qué modernidad!



Verano es sandalias, chanclas, flip flops… Y las Birckenstock de toda la vida se han vuelto a poner de moda. Pero uno de los grandes momentos fue recordar como hace unos doce años Andrea no se quitaba sus chanclas Adidas de la piscina en ningún momento del día y sin importar la estación del año. Para ella iban bien con todo. Sus hermanas la hemos animado a que se compre otras y que se atreva a combinarlas con una blazer.



Mis vacaciones de verano ya se han terminado y ya estoy de vuelta en la sofocante Shanghai. Os deseo a todos el mejor verano.



P.D. Mi heladería favorita no tenía el azul pitufo así que me decanté por un clásico: chocolate negro.



SUMMER
Summer is calm. Everything happens slower, as we live inside a bossa nova song. It doesn’t matter. Minutes go by. Hours go by. I’m still laying back on the deck chair and the morning has almost finished. Rocked by Easterly wind, locks of hair move in front of my eyes. However, that nearly automatic gesture that would bring me to move them aside in a daily routine, it has been kept locked up along with other routines inside the suitcase that I never carry with me for holidays.
Summer is hot and stillness –at least that’s what we have kept in our collective imagination-. Sun  pushes burning on my knees. It falls heavily. Summer listlessness has won out my mood, so it only lets me to spread the sun cream and protect myself under the umbrella, and go to the pool in between.
Summer is blue. Here the sky is exaggeratedly blue; it is such that it seems like in a cartoon. I’ve taken some pictures of this blue sky because it’s going to be a long time till I see it again like this. We do not have a very blue sky in Shanghai.
Summer is gazpacho and salmorejo (typical Spanish cold starters made of tomatoes). Food seems more colourful in summer. So much hot wipes me out, so I need the most refreshing food of the whole culinary offer.
Summer is strawberry ice cream, and blackberry, and mint, and chocolate… I love those ice cream shops showing the whole Pantone. There is one color that I haven’t dared to taste yet. The Smurf-blue, like summer’s blue. When I’m writing this post, the countdown for the end of my vacation has already started. However, I still have time to go and by a cartoon-sky-blue ice cream. It will be at my favourite ice cream shop, Labonata at Chueca in Madrid.
Summer is cotton and white. My summer closet is like this. White tees and white shirts; all cotton because polyester gets stick to my skin and it is less fashinable.
Summer is California. Seeing an endless long beach and a lifesaving tower my mind automatically travels to US West Coast. Mitch Buchannan and Pamela Anderson as the explosive lifeguard were on TV for many summers. And I even remember when the lifeguards at my little village wear that new torpedo-shaped life Belt… as it was in ‘Baywatch’. How modern!
Summer is sandals, flip flops… And classic Birckenstocks have come back. But one of the great moments during these holidays was to remember how twelve years ago Andrea was wearing literally all the time her swimming pool flip flops, no matter the season. In her opinin this pool sandals fit with everything. Her sisters have encouraged her to buy a new pair and wear them with a blazer.
My summer holidays have already ended and I’m back in suffocating Shanghai. I wish you all the best summer.
P.S. My favourite ice cream shop did not have the Smurf-blue, so I chose a classic one: dark chocolate.
















Credits: At La Fontanilla beach I'm wearing Forever 21 shirt (SS 2013), Pull & Bear shorts (old), Roxy bikini (old) and Shibuya 169 sunglasses (SS 2013). At downtown Conil I'm wearing Pull & Bear knitted top (old), American Eagle denim shorts (SS 2013) and TOMS spadrilles (SS 2013).
Pictures from El Puerto de Santa María and Conil.

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