29 de abril de 2014

My first wellies

Vogue Spain May 2014 Issue via Studded-hearts.com


Es una pena que no tenga ninguna foto de mis primeras botas de agua. Creo que eran rojas, pero tampoco estoy muy segura. Era demasiado pequeña como para mantener ese recuerdo tan vivo. A estas catiuscas (como las llamamos durante mucho tiempo) les sucedieron otras hasta que mi madre se hartó de verme romper cada charco helado que me encontraba de camino al colegio. Ooopsss! Sí, era mi mayor placer en invierno. Caminaba durante más de media hora por caminos llenos de barro hasta que mi madre conseguía dejarme en el cole… casi siempre llegábamos tarde… porque yo me paraba con todo lo que me encontraba al paso. Sí, había de todo: vacas, ovejas, salamandras, culebras aplastadas por alguna rueda… Y ahora resulta que el campo me da un poco de alergia; más de 24 horas rodeada de tanta naturaleza, en casas en las que el frío se queda entre las sábanas durante días, es demasiado para mí. Y busco desesperadamente un reducto de civilización, o sea, 3G, wifi, aceras, tiendas, semáforos.


Después de que Kate Moss apareciese con sus Hunter embarradas en el festival de Glastonbury, todas quisimos unas iguales. Las mías fueron un regalo de cumpleaños. Para una ciudad lluviosa en Galicia son lo mejor para pasar el invierno. Ahora las tengo en Shanghai (el mismo par), pero no llueve tanto. Pero como este abril ha decidido ponerse a llover todo lo que no llovió en invierno, son el calzado más usado durante el fin de semana. Normalmente las pongo con falda o vestido porque me resultan más cómodas… y ya sabéis que peco un poco de ser “Doña Calorías”. Así  que con las botas puestas ya estoy lista para saltar en los charcos. ¡Splash! 




It’s a pity that I do not own any picture of myself wearing my first rain boots. I believe they were red, though I’m not really sure. I was too small to keep that memory so alive. After thesecatiuscas (as we called the wellington boots on that time), others came until my mom got fed up with seeing me jumping on every frozen puddle to break it on my way to school. Ooopsss! Yeah, that was my great pleasure during winter. I walked for more than half an hour through dirt roads full of mud till mom left me at school… we were late almost every day… because I stopped at any stupid thing I found on my path. Yeah, there were everything: cows, sheeps, salamanders, snakes smashed by some car wheel… And now I happen to be little bit allergic to the countryside; more than 24 hours surrounded by so much nature, inside houses where cold gets into the bed linen for days, is too much for me. So I desperately look for a stronghold of civilization, I mean, 3G, wifi, sidewalks, shops, traffic lights.
After Kate Moss made that popular appearance wearing a pair of muddy Hunter boots at Glastonbury, we all wanted a pair like those ones. Mine were a birthday gift. For a rainy city in Galicia they are the best apparel for winter. Now I have them in Shanghai (the same pair), but it doesn’t rain that much. However this April it’s happened to fall water like it didn’t during winter, so they are the footwear most used during the weekend. I usually wear them with a skirt or a dress because I’m more comfortable… and you already know that I err on being “Mrs. Heat”. So with my boots on I’m ready to jump on puddles. Splash!

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